sábado, abril 11, 2026

Resuena en el IADA el foco de la revolución creativa de la mujer

by Lalo B
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Ciudad Juarez, Chih.-Con una mirada crítica hacia el pasado y una clara proyección de futuro, se llevó a cabo la mañana del martes 11 de marzo el conversatorio «Nuestras voces, nuestros espacios: La revolución creativa de las mujeres», en el Audiovisual del edificio G1 del Instituto de Arquitectura, Diseño y Arte (IADA) de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UAC).

Puntuales a las 10:00 horas, estudiantes, docentes y profesionales de la comunicación, diseño, arquitectura y función pública se dieron cita en un encuentro que, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Lucha por los Derechos de las Mujeres, fue organizado por la Asociación Nacional de la Publicidad (ANP) Sección Chihuahua – Sede Ciudad Juárez, con la intención de abrir un espacio de diálogo sobre la participación femenina en la creación de contenidos.

La sesión giró en torno a una idea central que resonó durante toda la mañana: la importancia de que las mujeres hayan tomado los canales de comunicación para hablar por sí mismas, generando nuevas narrativas tanto en medios tradicionales como en plataformas digitales.

Pero más allá del análisis estructural, fueron las historias personales, los testimonios de lucha y las referencias de las mujeres invitadas que abrieron el camino, las que otorgaron al encuentro un tono íntimo y profundamente humano.

«¿Quién fue la mujer que abrió camino para ustedes?»

La pregunta, lanzada al aire por la moderadora, Laura Verónica Corchado, identificada como defensora de los derechos humanos de las mujeres, feminista comunitaria y promotora cultural en la región, detonó una de las conversaciones más emotivas de la mañana.

Las panelistas compartieron, una a una, los nombres y los rostros de aquellas mujeres que, desde lo público o desde lo doméstico, les enseñaron que otro mundo era posible.

La periodista Gabriela Téllez, visiblemente emocionada, recordó a Carmen Aristegui como una figura fundamental en su formación profesional. «Carmen Aristegui ha sido una persona a la que sigo con mucha atención. Sobre todo, me ha parecido una mujer valiente. Me parece que definió la historia en materia de periodismo», afirmó, y relató una anécdota que marcó su percepción sobre la independencia periodística: «Cuando Andrés Manuel López Obrador estaba en franco crecimiento y parecía que iba a ser parte de una alianza política, me pareció muy valiente cuando ella terminó rompiendo la situación. Le dijo: ‘Estoy para criticar el trabajo que realizan y también el de los siguientes si se desvían del poder’. Eso debemos hacer: no porque estemos en contra de alguien, tenemos que estar a favor del otro. Es aprender a hacer análisis».

En contraste, para la doctora en Educación de las Ciencias Ingenierías y Tecnológicas (DECTT), Silvia Husted Ramos, el primer gran referente no fue una figura mediática, sino su propia madre. «Yo tengo varias, no nada más una», aclaró de entrada. «En primer lugar, quiero reconocer a mi mamá. Ella retomó su vida a los 40 años. Mi papá falleció y de pronto nos quedamos sin padre. Éramos cuatro mujeres, tuvimos que salir a buscar el sustento con mi mamá. Eso me llevó a los 14 años a entrar a trabajar en medios de comunicación, el Fronterizo, uno de los medios más importantes de Ciudad Juárez».

Husted Ramos narró con humor y crudeza sus inicios: «Cuando llegué, mi único activo era que sabía dibujar. Me contrataron, no lo podía creer. Lo primero que me dieron como herramienta fue una espátula. Me llevaron a un lugar donde había seis respiradores y me dijeron: ‘Aquí vas a trabajar’. Todos los respiradores tenían hombres trabajando, no había mujeres, todas estaban en puestos administrativos. Me dijeron: ‘Vas a recoger los papeles que se caen al suelo’. En ese momento mi mundo se quiso caer, pero pensé: ‘Ya abrí la puerta y estoy aquí’. Mi reto más grande fue pensar que yo en algún momento me iba a sentar en uno de los respiradores. Claro que con el tiempo lo logré, y eso me abrió puertas a otras fuentes de trabajo».

Madres, maestras y pioneras: la herencia invisible

La tónica del conversatorio viró entonces hacia una reflexión colectiva sobre el papel de las madres como primeras mentoras, muchas veces en condiciones de precariedad extrema. Laura Ibeth Mancinas, directora de comunicación de Fútbol Club Juárez, conmovió al auditorio al relatar su infancia en la sierra de Chihuahua. «Si hablamos de una mujer que me abrió camino, sin duda fue mi mamá», comenzó. «Ella es maestra de educación primaria, jubilada. Mi papá es agricultor, y en la agricultura un año no se cosecha y el otro sí. Yo soy nacida en Urique, Chihuahua, en un lugar que se llama Nahuirachi —si alguien lo busca en Google no lo va a encontrar, pero existe, así sale en mi acta de nacimiento—. Mi mamá se aferró a sacarnos de ahí para estudiar».

Mancinas compartió un dato que estremeció a los asistentes: «Dejé de vivir con mis papás a los 10 años. En el pueblito donde trabajaba mi mamá no había secundaria, entonces nos mandó a vivir con mis abuelos. Veía a mis papás tres veces al año: diciembre, Semana Santa y vacaciones largas. Lo primero que les recomiendo, chavos y chavas, es que, si aún viven con sus papás, alarguen ese momento lo más que puedan. Es el lugar más seguro, más cómodo y feliz en el que van a vivir. No hay nada más triste que llegar a casa y que no estén tus papás».

Pese a la nostalgia, su relato fue también un testimonio de orgullo: «Mi mamá siempre fue súper trabajadora, pero además lo hacía con mucha alegría. Ahorita ya descansa, ya ve Netflix, ya ve sus novelitas, se lo merece. Con su esfuerzo, sus seis hijos logramos una carrera, los seis trabajamos en lo que estudiamos y nos va bien. Ese es el ejemplo más grande».

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