Ciudad Juarez, Chih.-Durante casi todo el torneo, Ciudad Juárez se pintó de verde, blanco y rojo. La histórica fase de grupos perfecta y la posterior victoria en dieciseisavos ante Ecuador habían cimentado en la frontera la firme creencia de que este año se rompería la histórica barrera de los cuartos de final. En las pantallas gigantes del Estadio 8 de Diciembre,
Cientos de juarenses vibraron al minuto 42 cuando Julián Quiñones recortó la ventaja de Inglaterra. Más tarde, al minuto 68, el penal convertido por Raúl Jiménez desató trompetas y tambores que hicieron creer en el milagro del empate. No obstante, el tiempo se consumó y la tercera caída oficial en el Azteca —el «Aztecazo» de 2026— selló el adiós.
El luto colectivo en las plazas de Juárez
A diferencia de otros años donde la eliminación generaba abucheos o enojo desmedido hacia el Tricolor, el ambiente reflejó una tristeza digna e íntima.
Los rostros desencajados permanecieron en las gradas del estadio local mucho después del silbatazo final. Familias enteras asimilaron el golpe abrazadas, tomándose las últimas fotos con la playera nacional antes de emprender el regreso a casa bajo una densa atmósfera de luto deportivo.
El sentir de la afición: Orgullo bajo la lluvia de la derrota
Las opiniones de los seguidores fronterizos coincidieron en un punto: el equipo compitió con dignidad ante una potencia mundial. Frases de aficionados locales resumieron el sentir de la noche: «Estoy muy triste, pues pensé que esta vez la selección sí lo iba a lograr», reflejando que el dolor no venía de la apatía, sino del esfuerzo insuficiente ante la contundencia de figuras como Jude Bellingham. La comunidad agradeció la entrega y el haber recuperado la capacidad de ilusionarse con el fútbol nacional tras años de escepticismo.
El fin del Mundial en territorio mexicano
Con este resultado, concluyen de manera definitiva los partidos de la Copa del Mundo organizados en México. Las 3 sedes nacionales apagan sus reflectores, y la fiesta futbolística se traslada por completo a los estadios de Estados Unidos para las fases de cuartos, semis y la gran final del 19 de julio. A Ciudad Juárez le queda el recuerdo de un mes de fiesta comunitaria, el orgullo de haber plantado cara y la larga espera de cuatro años para buscar la revancha en el Mundial de 2030.